LA DEBILIDAD DE LOS HÉROES

16 de agosto de 2011

Son las ocho y me siento cansada. Débil. Me espera un día en el que tendré que dar gusto a todos los de mi familia. ¿Es lo que debo hacer? ¿Tan fuerte soy o me creen?

Superwoman ha muerto. Estoy exhausta, como todos. Y sin embargo tiramos pa´lante. Hay mucha gente peor que nosotros. Mucho peor. ¿Cómo se lleva eso?

Soy una privilegiada y soy consciente de ello. Pero para tener un momento para mí, debo levantarme en vacaciones a las siete de la mañana. En verano. En vacaciones. Porque yo soy de los pocos que tengo trabajo... pero ahora se supone que estoy de vacaciones.

No entiendo cómo se las arreglan esas personas (cerca de cinco millones en España) que no tienen curro. Y no creo que sea mentira, quizás la cantidad esté inflada, gracias al trabajo negro. Hablas con muchísima gente que te cuenta, mientras trabaja, que apenas llegan a fin de mes si no es con la ayuda del estado. Te cuentan, con naturalidad, sin regodeo, que apenas tienen trabajo en negro, pero lo tienen, y cómo engañan a la seguridad social. Es algo tan natural que te preguntas si no se dan cuenta de que le están contando a apenas unos conocidos que los están timando, ya que de ti sale el dinero con el que pagan pensiones, ayudas, becas que reciben sus hijos. Y que tú nunca recibirás porque hasta la última perra chica de tu sueldo lo conoce el estado y éste considera que no lo necesitas.


Superwoman ha muerto. Ya no puede con todo y con la sensación de que todo cae en sus espaldas, que para sacar adelante una familia, tienes que hacerlo todo, sin ayuda de nadie... Pero también hay superwomans sin trabajo ni ayudas. ¿Y esas, qué? ¿Cómo lo llevan?

Cómo ser superwoman, digo mujer, y no morir en el intento.


Han pasado muchos meses sin escribir nada. La entrada anterior era un intento, casi fracasado en su totalidad, de hacer que mis alumnos entraran en mi blog y participaran. Ha sido una equivocación. Debo tener más claras las ideas y no mezclar mi trabajo con mi vida y mis emociones.

El caso es que muchos profesores no somos capaces de hacerlo. Al menos yo, no. Acabó el curso y estaba exhausta. Pero no es un cansancio (sólo) físico. Es la familiar sensación de haber querido llegar a ellos y no haberlo conseguido. Y es que, aunque yo quiera, a ellos no les interesa. Miras tus correos pensando que alguien te escribirá simplemente para decirte adiós, y nada.

Este curso ha sido difícil. En otros institutos he encontrado delincuentes; gente enferma que necesitaba apoyo; analfabetos que precisaban un empujoncito para echar a andar y tirar para adelante como todos los demás niños de su edad,... Y gente buena.
Pero este año he descubierto, junto a esa gente que vale la pena, niños malvados, retorcidos, mentirosos hasta ser incapaces de reconocer la verdad, manipuladores, para los que no importa ni siquiera traicionar a sus amigos y compañeros de "mafia". Capaces de robar y de involucrar a unos y a otros para salvar su propio pellejo. Cínicos de 14 años.

Y no uno, sino varios. ¿Qué va a ser de ellos? ¿Y de aquellos que han sido vejados, manipulados, robado,... sin que apenas apenas hayamos podido ayudarlos, porque no han hablado claramente hasta el final?

Y, ¿qué pasa con los padres, que luchan por sus hijos creyéndolos inocentes de todo, cuando en el fondo ya saben que hace tiempo dejaron de serlo? ¿Y con los de aquellos niños que ven como sufren el acoso y no saben cómo ayudarles?

Esto, sin olvidar las horas que los profesores hemos pasado con ellos, sufriendo su mala educación y su cinismo e intentando ayudar a sus víctimas,... que simplemente no hablan por miedo. He visto profesores que salían de clase con el rostro demudado, pero que, al preguntarles, niegan que suceda algo,... cuando poco antes has pasado por allí y has oído un caos de voces. Y poco tiempo después los ves, derrotados, con la espalda en la pared y aguantando la angustia.

Todo esto nos llega a los profesores, y es como intentar remendar un velo destrozado por la furia de una tormenta. ¿Cómo puedes ayudar a todos, víctimas y verdugos, sin terminar destrozada tú también? Porque es muy difícil hacerlo con las manos atadas atrás, porque estos niños problemáticos son listos, rápidos y con una intuición especial para saber engañar y, además saben las limitaciones de tu posición.

Pero todos los niños tienen derecho a sentirse seguros y libres, aunque sea una ironía esto, cuando apenas pueden salir de las aulas.

El simple hecho de empezar a hablar con su tutora y explicarle por todo lo que pasan, ya es un paso muy importante y es el momento en que puedes intentar ayudarles.

¿Y los niños problemáticos? ¿Son carne de cañón? Quiero creer que no. Que la vida les enseñará su camino, y quizás encuentren a alguien, profesor o no, que sepa encauzarlos.

Gracias, Daniel Pennac, por tu libro Mal de escuela. Tú que fuiste un zoquete, como te considerabas a ti mismo; tú, que llegaste a robar a tus propios padres, me das una esperanza para ellos. Siendo ya profesor, me cuentas cómo pasaste de un niño aparentemente inútil para el estudio y pequeño delincuente, a profesor y novelista de éxito. Gracias a tres o cuatro profesores que supieron qué hacer. Me da esperanzas.

A lo mejor yo no seré la persona que les dé el toque mágico que les ayude a cambiar, pero, a lo mejor, encuentran a alguien.

Pero... ¿y sin saberlo he influido en algo y empieza a cambiar alguno de

ellos? ¿Habré servido para algo más que para enseñar Lengua este curso?

En este estado, ¿quién está por la labor de leerme la nueva ortografía para ponerme al día?

El chou del Bron

21 de noviembre de 2010


Con el cambio de instituto, cambio de alumnos.

¿Quién me iba a mí a decir que estos alumnos me harían caso y (algunos) leerían mi blog? Impensable.

Y encima les gusta. No me lo puede de creer.

Se acabó la libertad. Porque, si ellos lo leen, yo tendré que autocensurarme. Se acabaron las palabrotas. Tendré que ser políticamente correcta. Tendré que ser un modelo de ortografía, digo de buenas costumbres y seriedad.

¡Qué horror!

Pero bueno, también tiene sus cosas buenas... A ver si se me ocurre alguna.

Lo cierto es que se ha creado cierta complicidad con mis nuevos alumnos. De hecho, me han retado. Quieren que escriba del "Chou del Bron". ¡Y qué demonios es eso! Ni idea.


Tras mucho pensar, conseguí traducirlo: se trata de "el show del Bronx".

Vale, sí. El Bronx es un barrio peligroso y peliculero de Nueva York. Pero... ¿qué demonios ha pasado allí para que les hable del show que ha habido en ese lugar? ¿Cómo voy a hablar de ello si no sé que pasó o de qué me hablan?

Se me ocurre algo: ante un reto, otro más. Alguien tiene que escribirme de qué se trata y yo, con tiempo, me comprometo a escribir de ello. Como comprenderéis, necesito documentación seria, así que a trabajar o no hay segunda parte del chou del Bron.

Chicos, al ataque. Vosotros me dais una idea y yo la continúo. A ver qué sale.




Cuaderno de bitácora. Anotar: tengo que empezar otro blog donde pueda escribir lo censurable como profe... ¿O no?

TETEMARI, EN EL PAÍS DE LAS FRIKIMARAVILLAS

11 de octubre de 2010


       Lo reconozco: somos una familia de frikies.

       No, no somos freaks. Que no, que somos frikies. Caray, que es diferente.

       Me explico: un freak es un monstruo; un friki es una persona especial porque tiene intereses diferentes al resto de los mortales. Ver definición en wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Friki .

       Sin embargo, la misma wikipedia no tiene las ideas muy claras. De hecho, les pone el mismo origen inglés y los confunde: http://es.wikipedia.org/wiki/Freak.

       Lo que quiero decir es
.que cuando llega la hora de comer, de pronto nos encontramos cuatro personas que hablan de los temas más estrafalarios, todos mezclados y a menudo escuchados al unísono. Eso, cuando consigues concentrarse en lo que se dice, porque el agotamiento es grande cuando llegas a sentarte, después de llevar adelante el trabajo, la familia y la casa.

       Se oye juntas y revueltas, además de conversaciones más convencionales tipo "chicos, trabajo y estudios" otras referidas a series americanas de fantasía, ciencia ficción o similares; motos y coches, especialmente eléctricos; teorías filosófico-científicas relacionadas con el ser humano, su comportamiento (especialmente su estupidez) y su irreductible machismo; slot (léase cochecitos de Scalestrix o similares); psicología y sus ad lateres (como la inutilidad del psicoanálisis o el uso de los ratones para conocer el comportamiento humano); la posibilidad de un holocasto zombi (esto, con un poco de coña, pero perfectamente aceptado junto a Freud y el odio al psicoanálisis); informática; la RAE y sus diccionario, con el que compartimos frecuentemente el postre; política;  las teorías conspirativas tipo Expediente X, según las cuales unos extraterrestres y su platillo volante fueron encontrados y escondidos hace décadas por los americanos, y de allí la rapidez en la evolución de la tecnología actual; las series españolas y extranjeras y lo buenos que están los yogurcitos que hay allí; la universidad; la gente; los mangas (http://es.wikipedia.org/wiki/Manga) o los animes ( http://es.wikipedia.org/wiki/Anime); la pintura de Van Gogh, especialmente la Noche estrellada ( http://www.spanisharts.com/history/del_impres_s.XX/neoimpresionismo/imagenes/van_gogh_noche_estrellada.jpg); Star trek y otras maravillas de la ciencia ficción o de la fantasía; la música de Rogen Whitaker (http://es.wikipedia.org , /wiki/Roger_Whittaker



la de Extremoduro



o de Sinatra...


    de los ordenadores y demás chismes eléctricos o electrónicos que siempre tenemos rotos; de la famila; de libros, muchos libros, muchísimos libros, por ejemplo de Terry Pratcher, novelas románticas o obras como el Lazarillo de Tormes: películas, incluidas las de zombis, o, simplemente de cocina.   

       No es de extrañar que, acabada la comida, de lo que tengas ganas es de una tradicional siesta española. Estás más cansada que cuando llegaste,... pero más divertida.

        Luego está nuestra forma de vestir. Yo, de tacones de aguja y vestido de marca, si acaso en algunas bodas; mi ideal en la vida son los pantalones cortos, camiseta y botas camperas. Lo que pasa que la edad y los volúmenes...; una de mis hijas es monocolor, o sea, va de negro de arriba a abajo y llena de pinchos, aunque ahora está descubriendo otros colores, como Colón descubrió América; la otra, se esconde (y muy bien escondida, porque es la más friki de todos) en la normalidad aparente; y mi marido, de traje de chaqueta, lo mínimo. Lo normal es verlo de motero y lo más habitual, con su casco, con lo cual no se le ve nada.


       Total, que cuando el otro día me preguntó mi marido si tiraba una botella semivacía que rodaba con cada curva en el maletero del coche (híbrido, por supuesto, de algo han servido los extraterrestres), lo primero que se me ocurrió fue decirle que mejor la dejábamos allí. Que no se sabía qué podía pasar en el apocalipsis zombi. Mi marido me miró a los ojos, dijo un "¡ah!" tranquilo y siguió adelante.

       La botella ha permanecido dos meses más, hasta que ayer me preguntó lo mismo. Yo dije que lo podíamos quitar, que, en realidad no serviría para mucho, y una de mis hijas, que llevaba una botella pequeña semivacía, sugirió que se podría dejar la suya, que ocupaba menos espacio y haría menos ruido.

       No dejamos ninguna de los dos.

       ¿Nos estaremos volviendo más normales? o ¿es que seremos normales?


Día del Maestro

7 de octubre de 2010
El 29 de septiembre fue el Día del Maestro.

¡Ah! ¿Que no lo sabían? Pues yo tampoco. No se notó. Todo siguió como si nada.

¿Que cómo me enteré? Iba andando por la calle, cuando en los laterales de la marquesina de una parada de autobús lo vi. Todo escondido. Donde será más baratito.

Era un anuncio sorprendente en el que, si te fijabas, veías un montón de palabras sin sentido que se convirtió en una lista de motes de profesores, a cual más deprimente. Y me creía todos y cada uno, porque conozco muchos, incluso los que mis adorables alumnos me pusieron.

La primera impresión fue de asombro: el 5 de septiembre del año pasado empecé una entrada en mi blog con algunos de los motes que he recibido.

¿Qué pasaba? ¿Alguien me había copiado la idea, pertenece al acerbo común de todos los españoles ese regodeo en los motes, o me había convertido en políticamente correcta, ya que una institución pública se preocupaba del tema? Creo que estoy un poco paranoica.

¡Ah, bueno! No era una institución pública como el Ministerio de Educación o como se le llame ahora, o la Consejería Cultura o similares. Ni siquiera de una editorial, que nos tiene que hacer la pelota para que seleccionemos sus libros para nuestras clases. Era un anuncio de la FAD, la Federación de Ayuda a la Drogadicción. Se ve que nos agradecen lo poco que podemos hacer por nuestros alumnos cuando les decimos las maldades de las drogas, mientras sus mismos padres  se relajan del duro trabajo con un porrito.

Algo es algo.


Volví a mirar el anuncio: "Y a los demás profesores y profesoras que me enseñaron algo en la vida... Perdón y gracias".


Me emocioné: alguien se acordaba de nosotros y nos agradecía nuestros desvelos.

Luego, picajosa como estoy últimamente, me puse a pensar: ¿los de los motes, que se queden con ellos, y a los demás, pues muchas gracias?

Venga, no seas pelma. Piden perdón, luego se arrepienten de los motes, humillaciones y faltas de respeto.


Pues vale. Algo es algo.

¿Saben lo que les digo? Que no hay mejor recompensa que, pasado un tiempo, se te acerque un antiguo alumno de los que te las han hecho pasar canutas y que, con una sonrisa en los labios te salude con cariño. Eso te llena de tal manera que te hace feliz y olvidas los malos ratos.

¿Sucederá alguna vez esto con Jesús, con Mohamed o con Pepe? En realidad, ya ha sucedido en muchas ocasiones. Y eso trae esperanza y ganas de seguir adelante. En otras, no ha sido tan agradable.

Total, que este texto, que veía yo que iba a salir desesperanzador, se ha convertido en otra reflexión melancólica.

Seamos agradecidos. Gracias a la FAD por acordarse de nosotros.

Al final termino con una sonrisa ligeramente húmeda. Como cuando escucho esta canción de Silvio Rodríguez:







HUELGA

30 de septiembre de 2010
Estoy perdida.

No hago más que trabajar dentro y fuera de casa, intentando satisfacer a todo el mundo y no llego a nada. Me duele el cuerpo. Me duele el alma.

Hace tiempo dejé de ser ciudadana y me siento subdita.

Ya no creo en nada.Ya no creo en mi trabajo, ni en esta sociedad que hace que se me curve cada vez mi espalda y que no haga más que intentar que mi sonrisa no se borre de mi cara.

Pero mi cara ya parece una máscara.

He hecho huelga ni siquiera porque crea en los sindicatos, que no sirven para nada. La he hecho por amor propio, porque debo reivindicar que soy un ser humano y no un tornillo en una máquina. No me importa el dinero que me van a quitar. Al final se lo llevará Hacienda.

Quiero creer que aún tengo un poco de dignidad, aunque en el fondo sé que la perdí hace décadas. Me queda el orgullo de intentar sobrevivir a mi propia insignificancia.

Quiero que mis hijas tengan posibilidad de tener, si no un trabajo digno, al menos... no sé. El sentimiento de que sus padres han luchado por ellas.

Porque nosotros ya somos esclavos de un sistema y ellas serán todavía más insignificantes ante ese monstruo empresarial que se lo come todo.



No hay esperanza.

SE LO JURO, SEÑOR PRESIDENTE, SOY INOCENTE.

30 de agosto de 2010

De modo que me pongo a repasar lo sucedido en los últimos meses y cómo lo he plasmado (aunque poco) en mi blog.

Y lo que me encuentro es que hace unos meses pensaba que era imposible que nos congelaran el sueldo otra vez más a los funcionarios.

Y nos han bajado el sueldo.

Pero se ha hecho sutilmente... Primero se nos desprestigia, aprovechando los tópicos del funcionario maltrabaja; luego, se apela a la solidaridad con los parados de la empresa privada, que en muchas ocasiones se han enriquecido a costa del dinero negro; por fin, se considera que nos lo merecemos.  ¿Quiénes? Los bomberos o policías que arriesgan su vida por ayudar a los demás, los médicos y enfermeras que nos curan, los profesores que luchan con nuestros hijos para que aprendan, los administrativos que aguantan nuestras neuras cuando vamos a arreglar los papeleos que nos corresponden

De los que realmente son ricos y poderosos, nadie habla. Son tan poquitos... que no se resuelve nada aumentándoles los impuestos, dice Carlos Herrera.

Señor mío, que nosotros no hemos creado la crisis, que nosotros nos limitábamos a trabajar cada vez en peores condiciones y cada vez más controlados. Que en muchos casos compramos el material que necesitaremos para nuestro trabajo, como ordenadores o libros.

¿Por qué no le echa valor y hace que lo paguen los realmente culpables de la crisis? ¿Acaso no se atreve con las corporaciones internacionales y los banqueros? ¿Son acaso ellos sus dueños?

Pues parece que sí.

Así que a nosotros nos queda callar y aguantar lo que nos echen.

Y preparémonos para el septiembre que entra. ¿Qué se apuestan a que terminará ese mes y estaremos como los peces que se asoman a las orillas a respirar, porque ya no pueden con la contaminación?

En cualquiera caso, señor Presidente, se lo juro: Yo no fui la que creó la crisis, así que no la pague con nosotros.

BANDERAS

19 de agosto de 2010


Hace un mes que España ganó los mundiales de fútbol, y todavía vemos en muchos balcones la bandera rojigualda.

¿Tan futboleros somos o el asunto va más allá?

En tiempos de Franco, la bandera de España estaba por todas partes. A su muerte, parece que hubiera sido secuestrada por determinada ideología de extrema derecha: llevar una pequeña pegatina de ella en la correa del reloj, te identificaba como partidario de una ideología de extrema derecha. Los que no fueran de Falange o de una ideología similar, bien que evitaban llevarla.

Así, nos quedamos huérfanos de un símbolo que nos identificaba como país.

Luego llegaron los nacionalismos. Cada uno ensalzaba su bandera y evitaba de todas las formas posibles la de la nación. Se la quemaba en las manifestaciones y mítines.

La bandera española quedó para el arrastre, escondida, y todos lo que no eran nacionalistas en el País Vasco y Cataluña (y, a veces, en Galicia) no tenían más remedio que callarse y evitar manifestarse como partidarios de su uso. Daba hasta vergüenza exhibirla.

Era una situación de locos en un país supuestamente democrático.

Ahora España gana el campeonato del mundo. Ha habido intento de quitarle importancia. Pero había motivos para hacer manifestación del orgullo de ser español. Y se ha aprovechado la oportunidad.

Aún siguen muchas banderas en lo balcones. ¿Es por orgullo por el triunfo de la selección española? No, o al menos, no es sólo eso. Con ese pretexto, por fin podemos manifestarnos como españoles, sin vergüenza. Parece que hemos recuperado nuestra bandera y hemos superado el miedo de manifestarnos como tales.

Y eso es bueno. No hay nada más triste que no poder manifestar una opinión ni una emoción en un país democrático por miedo.

Por una vez en la vida, viva la bandera que nos identifica como tribu. A través de algo tan poco importante como que hayamos ganado un campeonato, hemos recuperado algo de normalidad democrática.

GRACIAS, PROFESOR CUYAMI

El profesor Cuyami

Estimado Profesor Cuyami:

Esta mañana me he propuesto echar un vistazo a mi blog. Lo tenía abandonado por falta de tiempo, por inercia, por las vacaciones... y por la sensación de que a nadie le importaba lo que yo dijera.

La sorpresa fue que encontré un mensaje suyo. Por fin alguien que me entendía. Y, precisamente, alguien al que respeto. El milagro extraño de que en un periódico se supiera algo sobre cómo sentimos los profesores, se refleja con sus artículos.

En cuanto pude, respondí y, cuando iba a darle a la tecla... se borró todo.

Esta es mi segunda respuesta. No tiene nada que ver con la primera, más espontánea y emotiva, pero quiero que sirva para sepa que he recibido su mensaje y que, como usted, pienso en la enseñanza como algo muy especial y muy duro. No estamos preparados para responder a las necesidades de ciento cincuenta niños por curso, además de enseñarles Geografía, Lengua, o lo que nos toque.

Ellos necesitan muchas veces personas que hagan la labor que sus propios padres no hacen. Por ello, nos convertimos en sus sustitutos, además de terminar siendo los sacos de boxeo de sus frustraciones. ¿Quién no recuerda lo dura que es la adolescencia?

Lo cierto es que nos toca bregar con ellos y sus problemas y no estamos preparados. Por ello a menudo lo pasamos mal. Y ellos, también.

Pero ese trato tan especial con los alumnos nos ayuda a estar en el mundo, en su evolución y en sus cambios. Nos permite comprender la realidad, ... si te implicas en el trabajo a fondo.

Me preocupan muchos compañeros que se apoltronan y que no evolucionan. Son aquéllos que no reaccionan ante nada y que año tras año hacen lo mismo. Sin ilusión. Son los mismos que les hagan lo que les hagan nuestros señores los políticos, no reaccionan. No se rebelan.

Creo en una profesión en la que enseñas una materia, pero también educas y preparas para una realidad y un futuro. Si no eres capaz de tener una pizca de rebeldía, ¿cómo vas a invitar a un alumno a luchar por mejorar su propia realidad y la de la sociedad?

Porque hay que reconocer que nosotros somos lo único que les separa de seguir la senda que la sociedad marcó para sus padres. Gracias a nosotros podrán elegir qué quieren de la vida. Somos una oportunidad.

En una barriada como en la que trabajo, obrera pero rozando la marginalidad, ofrecemos una llave para que abran diferentes puertas. Sólo unos pocos tienen el valor para aspirar a cogerla. Cuando alguno termina el bachillerato, mes gusta decirles "Enhorabuena. Y ahora, a cambiar el mundo"

Y que conste que no me reconozco como revolucionaria o rebelde. Sólo pienso que todo puede mejorar y hacernos mejores. Somos, al menos eso pienso, muy ambiciosos. Más que cualquier partido o sindicato, porque intentamos ser sinceros. Lo difícil es ser consecuentes.

Por favor, siga hablándole al mundo de qué es la enseñanza, qué es lo que intentamos hacer, lo consigamos o no. Por una vez, que se sepan las cosas por alguien que sabe de lo que se habla, no de oídas http://profesorcuyami.blogspot.com/.

Gracias a usted por hacerlo.

DOLOR

2 de marzo de 2010

Hoy me he sentido ridícula.
Queriendo que mis alumnos comprendieran la belleza de un poema o, simplemente, que lo entendieran, me dediqué a expresar con el cuerpo, el alma y la palabra lo que quería decir.
Se rieron.
Me sentí ridícula, pequeñita.
Yo quería que descubrieran lo que tanto tiempo me ha costado entender porque nadie me lo enseñó. Yo que puse mi alma... me sentí rota por dentro. Pensé que no valía la pena nada de lo que hacía.
No pude echarme a llorar porque tenía que entrar en otra clase. Me esperaban otros niños a los que enseñar, consciente de que podría volver a sentirme igual.
¡Ojalá trabajara en una biblioteca y sólo tuviera que dar libros, ordenarlos y, como mucho, recomendar lo que le podría interesar a cada niño.
¿Seré capaz de aguantar esto mucho tiempo?
Machacamos al diferente, al débil, a cualquiera que pensamos que está alejado de nuestra forma de pensar o de ser.
¿Quién dice que somos humanos?
Y todo esto me lo ha recordado una canción de Malú:

¿CONGELACIÓN SALARIAL PARA LOS FUNCIONARIOS? ¿NO, GRACIAS?

27 de febrero de 2010


La frustración de todos ante la crisis y la rabia por los puestos de trabajo perdidos, ha terminado con un grito casi unánime de los que no son funcionarios: ¡Que se les baje el sueldo! Me recuerda a la reina de corazones en Alicia en el país de las maravillas: "¡Que les corten la cabeza!". Como si nosotros fuéramos culpables de algo.

Que si sí, que si no, ... que si los sindicatos dicen que no, que si los políticos primero que sí, que si luego que no... para volver a empezar.

Nuestros políticos juegan al juego de la ignorancia. Tanta sociedad de la información, tanto Internet, pero no nos conocemos entre nosotros. Seguimos viviendo en cajas cerradas, sin saber nada de los problemas del vecino de al lado... a no ser que se pongan a gritar a la parienta.

La prueba está en cuántas veces leemos en los periódicos opiniones que nos sorprenden porque demuestran que los periodistas escriben sin saber nada del tema del que hablan, sin preocuparse por investigar a fondo. Se les da el carné de periodistas y esto supone una suerte de patente de corso para decir lo primero que se les ocurre, sin tener ni puñetera idea de lo que hablan... si lo que hacen no es sino simplemente seguir la línea de lo que los poderosos les dictan.

Yo, al menos, no tengo el carné de periodista ni trabajo en un periódico. Tampoco pretendo informar, sólo dar mi opinión como lo que es: una opinión en MI blog.

Y toda esta introducción,... ¿para qué? Para decirles algo tan básico como que la polémica sobre la congelación salarial de los funcionarios y que si sí o que si no, es una tontería: nos han subido tan poco el sueldo este año (creo que un o´3 %) y se nos ha elevado tanto las retenciones de Hacienda, que todos ganamos menos que el año pasado.

¿Que muchos están peores que nosotros? Sí, cierto. Pero algunos de ellos eran de los que se reían de nuestros bajos sueldos cuando las vacas gordas, mientras ganaban mucho más que nosotros.

Ahora, como siempre, y dejémonos de tonterías, nos volverán a congelar los sueldos de una manera u otra. Pero, además, trabajaremos más que nunca porque no van a contratar personal para sustituir a los enfermos o a los jubilados. Nuestros sueldos, cada vez más helados, mientras que cada uno deberá mantener no sólo a su familia,... sino a un parado o un pensionista ajeno. Tanto es lo que se nos lleva Hacienda.

Por otro lado, las grandes empresas, siguen prejubilando a sus empleados y los que no tienen nóminas, siguen declarando mucho menos de lo que ganan. Todos pagamos las consecuencias.

Señores políticos, señores sindicalistas,... ¿qué sentido tiene todo esto? ¿Qué clase de dirigentes tenemos: ineptos, deshonestos... o ambas cosas?

Por favor, estamos hartos de demagogia. Intenten resolver los problemas de país... o permitan que lo hagan otros si no son capaces de ello.

PERDÓN, PERDÓN, EUROPA. REPETIMOS

4 de noviembre de 2009
Lo juro. Lo intentaré. No volveré a permitirlo. No volveré a publicar una entrada sin releerla. Aunque llegue tarde a la cena y mi marido me esté gritando "Niñaaaaa, que se enfría la sopa". Pues que se enfríe.
No volveré a darle al puñetero botón de publicar, deprisa y corriendo, sin pensar en lo que estoy escribiendo. Luego vienen las consecuencias: ¡Una falta de otrografía! ¡Qué vergüenza! ¡Qué horror!
Yo creí que eso ya lo tenía superado. Pues se ve que no. Que la hora de la cena no es la más adecuada para darle al puñetero botoncito. Los agobios matan... y crean horrores y errores de no pararse a pensar.
Prometo no flagelarme, no permitir que la depresión me lleve al suicidio. No volver a pensar que no necesito ir a la zapatería, porque necesito botas nuevas, sino a la herrería a que me pongan herraduras nuevas.
Prometo no dejarme llevar por las prisas, ni permitir que se me crucen y se me mezclen las ideas.
No quiero errar más. De ser así, debería admitir que alguien desee herrarme.

Día de difuntos

31 de octubre de 2009

Llega el día de la reflexión.

Todos hemos perdido a alguien. Cada uno lo asume como puede.

Es una extraña sensación. Es saber que nunca más volveremos a ver al ser querido. Nunca volveremos a hablar con él; nunca nos contará ninguna de sus experiencias. Todo lo sentido y vivido por él, desaparecerá.

Qué desperdicio. Es terrible.

Y así, generación tras generación; vida tras vida.

Nos quedan, por ahora, los recuerdos: sonrisas; despedidas silenciosas como oraciones; la duda de si pudo haber sido de otra manera; de si podíamos habernos entendido mejor.

Las nanas apenas escuchadas en el lecho del dolor. La música, así, se convierte en otro recuerdo que no adormece, sino que despierta los recuerdos.

Los escondidos reproches por no haber sido escuchados y comprendidos.

¿Es de extrañar que todas las civilizaciones busquen una forma de recuperar lo que si no sería irrecuperable? Ahí está el cielo y el infierno; la reencarnación, la recuperación de la energía,...

Yo, por mi parte, espero viajar por el espacio, libre y flotando. Consciente de lo que me rodea. Aprendiendo, siempre aprendiendo. Conocer mundos desconocidos, observarlos.

Espero que algo de mí quede... y que no sólo sea el recuerdo en mis hijas y sus descendientes.
Esa esperanza es lo único que nos queda.

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO... DE LA ENSEÑANZA

5 de septiembre de 2009

Pimpinela, la Barbie Robocob, la Camello, la Loca,... incluso la Mandona, en la época que usaba un micrófono como el de Madonna. Esos han sido algunos de los motes que mis alumnos me han puesto y de los que me he enterado. Vaya usted a saber los que no sé.

Comienza el curso y comienza el momento de dirigirme a las puertas de las clases, de respirar con fuerza y de concienciarme de que lo que voy a encontrar es cerca de una treintena de niños que me observarán, buscarán mis debilidades y aprovecharán, unos más y otros menos, lo que con tanto interés e intensidad intento enseñarles... y que no les importa en absoluto.

Terminará la clase. Saldré con un suspiro mientras me ignoran. Estaré agotada. Me dirigiré a otra puerta, intentando recordar qué es lo que tengo que explicar esta vez, respiraré fuerte y entraré a hablar, a reñir, a intentar pedir un mínimo de disciplina para que se me oiga, a intentar conseguir el interés de los alumnos por algo que rechazan, a...

En ocasiones se crea una complicidad preciosa; en otras, es un infierno. Los niños vierten sus frustraciones o su mala idea pura y dura en el profesor, sabiendo lo que nos jugamos si no tenemos paciencia con ellos y les gritamos nuestra propia frustración. En esos casos es una guerra injusta y cruel que siempre tenemos perdida.

Así que, ponemos cara de poker; intentamos que no adviertan nuestra desesperación; procuramos controlarnos para salir del aula todo lo airosa y dignamente posible.

Parecemos esos payasos repintados a los que se les escapa una lágrima. Detrás, nuestro auténtico yo destrozado.

Me decís que tenemos dos (no tres, por Dios) meses de vacaciones. ¿Serían ustedes, padres, capaces de pasar hora tras horas, no con su hijo adolescente, sino con veinticinco o treinta iguales en una habitación, intentando que le escuchen? Yo lo hago a diario. Yo, y muchos miles en el mundo. Y en ocasiones vale la pena, porque es algo precioso, porque ves que sirve para algo cuando te encuentras a un antiguo alumno que te reconoce, y te saluda y te dice que se ha casado, que tiene un hijo y que trabaja de... jardinero o veterinario o bailarina,... o que por fin estudia lo que quería. Han encontrado su lugar en el mundo, y sentimos que hemos puesto un pequeño granito de arena para que lo consiguieran.

Pero cuando te encuentras en un curso en el que el principal entretenimiento es humillarte, y tu única defensa es aguantar mecha con dignidad... es demoledor. Somos muchos los que hemos salido de una clase aparentemente serenos y nos hemos derrumbado en un rincón del instituto, cuando nadie nos ha estado viendo.

Para los que tienen un jefe, imagínense tener veinticinco cada hora...

Leo el blog del profesor Cuyami . Gracias, porque pones en tu boca todo el dolor, toda la rebeldía y toda la ansiedad por la incomprensión que tiene esta profesión. Gracias, también, a los comentarios que acompañan tu texto, porque no son más que el reflejo de lo que piensa la sociedad.

Es una profesión dura. ¿Que son muchos los dos meses de vacaciones? No lo creo. Como los reduzcan, los que saldrán ganando serán los sillones de los psicólogos, que siempre estarán ocupados.

CRISIS, ¿QUÉ CRISIS?

27 de agosto de 2009

Esta foto está tomada en el mismo centro de Triana.

Siempre me ha llamado la atención la forma de sacarle punta a las dificultades que tienen en Sevilla, aunque parece que es algo que se está perdiendo.

¿Pretenden escapar de la crisis intentando no nombrarla, como pretenden huir de la mala suerte que provocan las culebras, evitando nombrarlas?

LONDRES, MY LOVE

26 de agosto de 2009

De vuelta de las vacaciones, repasas las impresiones recibidas. Llegan más preguntas: ¿Qué sentido tiene viajar? ¿Qué pretendemos encontrar? ¿Qué encontramos? ¿Por qué lo hacemos? ¿Acaso huimos de algo? ¿O de alguien? ¿De nosotros mismos?

La última salida ha sido a Londres.

Parece que se viaja al futuro, a cómo va a ser nuestra sociedad dentro de diez o quince años... salvando muchas distancias .

Paseando por Londres, encontramos miles de personas que deambulan con prisa por todos lados. Es igual que en España, pero muy diferente. Me explicaré:

En los barrios, encuentras gente de todo tipo de nacionalidades y niveles económicos; en el centro, hay todavía más variedad. Siéntate en un banco del metro y déjate llevar por lo que ves:

Un rubito con una cartera que va a su trabajo.
Una musulmana vestida de negro hasta los pies y totalmente tapada, a la que sólo se le verían los ojos, si no fuera porque lleva gafas. Va acompañada de otra sin lentes, por lo que se puede observar unos hermosos ojos oscuros.
Una señora mayor con vestido floreado, que lleva una bolsa de compra.
Un hombre (de color) negro, que camina con prisa.
Jóvenes con rasgos exóticos que charlan animadamente. Una de ellas va vestida de manera muy moderna, pero lleva un pañuelo de colores en la cabeza. Va charlando con otra muy tapada, vestida de negro hasta los pies, con pañuelo negro y ojos muy pintados, y con otras dos con las cabezas descubiertas.
Dos judíos con sombreros y trajes negros, y camisa blanca. Llevan un tirabuzón a cada lado de la cabeza. Les acompaña una mujer con blusa blanca y falda negra hasta los pies. Son judíos ortodoxos.
Un matrimonio rubio y de pelo claro de edad mediana. Llevan de la mano una niña también rubita.
Una pareja de turistas españoles.
Un sij con su turbante.
Un turista japonés con su mochila.
Dos sudamericanos que ríen mientras charlan.
Más musulmanas. Sólo las delata los pañuelos colocados con mucho estilo.
Más turistas españoles. ¡Somos una peste!, ¡ estamos por todos lados!
Dos hombres con rasgos indios, que parece que estan trabajando en el metro.

Hay muchos de origen extranjero, pero con una diferencia con respecto a los inmigrantes en España: en el Reino Unido están perfectamente integrados, no tienen sólo los trabajos que no quieren los nacionales. Salvando sus peculiaridades religiosas o de costumbres, viven y se mueven por todos lados, sin diferenciarse de los ingleses más que por sus trajes o por sus rasgos.

Aunque sí, hay diferencias notables. Si vas a Harrods, te encuentras gentes de todos los lugares, sobre todos turistas. Harrods se ha convertido en otro lugar de obligada visita, si vas a Londres.

Pero en este almacén lleno de mirones, poca gente compra y los que lo hacen son o ingleses que, por su forma de vestir, son de clase acomodada, o mujeres árabes. Hay una gran cantidad de muchachas con diversos tipos de vestimentas islámicas comprando zapatos y ropa. Especialmente lencería. Fuera, esperan Rolls o Mercedes con chóferes de piel aceitunada. En ocasiones están aparcados sobre la acera y en dirección contraria, impidiendo el paso de los autobuses. Evidentemente, son personas de muy alto nivel económico.

Pero no es sólo en el metro o en Harrods donde encuentras tantas chicas musulmanas. Por donde vayas, charlando animadamente, ruidosamene, te las encuentras tapadas con sus trajes típicos, acompañadas, vigiladas o protegidas sólo a veces por sus maridos, hermanos o padres. O novios, que las agarran discretamente de la mano. Poco a poco, las costumbres occidentales llegan hasta ellos.

Es evidente que aquí viven o están de turismo gran cantidad de familias más que acomodadas de origen árabe. Aquí se relacionan entre sí, hacen turismo, compran. A veces, sólo son ellas las que lo hacen. Los demás, observamos. La crisis no da para más.

¿Acaso tienen ellas el dinero que ha desaparecido con la crisis? ¿Es en los países árabes donde está la respuesta?

A veces, viajando, observando, encuentras respuesta no sólo a cómo va a ser el futuro, sino a cómo es el presente.

LA LUNA: ¿CRUEL DESENGAÑO?

19 de agosto de 2009



Se han cumplido cuarenta años de la supuesta llegada del hombre a la Luna.
Digo "supuesta" porque los especialistas en conspiraciones cada vez dan más argumentos para justificar que fue un montaje.

Uno de ellos es la existencia de un cinturón de radiaciones electromagnéticas, el Anillo de Allen, que rodea la Tierra. Atravesarlo sin la protección adecuada, es mortal, y, en aquella época, que un cohete espacial dispusiera de ésta, sería tan pesado y costoso, que se hacía imposible que una nave espacial levantara el vuelo.

Otro de los motivos para dudar, sería que no hemos aprovechado la llegada a la luna. No me puedo creer que, como dicen los de la Nasa, no haya nada explotable en nuestro satélite. Los de este planeta aprovechamos y robamos todo lo que sea, cueste lo que cueste. Y, al menos, podría servir para investigar y explorar el satélite o para crear una base para pegar el salto hacia otros planetas. ¿No tenemos la tecnología, el dinero o el interés? Me extraña.

Por último, y hay muchísimas razones más para la duda, están las misteriosas palabras que los astronautas han soltado con cuentagotas acerca de qué vieron o del futuro de la navegación espacial. Está claro que hay mucho de lo que no hablan y mucho lo que esconden detrás de sus extraños mutismos.

¿Qué efecto tendría en nosotros que fuera falsa la llegada del hombre a la Luna?
Para empezar, se acabó creer en los políticos, científicos, periodistas, directores de cine... que nos han hecho creer que eran ciertas unas imágenes que se han repetido con orgullo durante décadas.

Orgullo... Supone pensar que es totalmente falsa esa sensación que nos hacía levantar la cabeza y, al ver la Luna, pensar que teníamos otra perspectiva que no fuera la vulgaridad del mero sobrevivir. Que, si no nosotros, habría alguien que podría viajar más allá en un futuro. Que, si nos esperaba algún tipo de catástrofe, alguno de nuestros hijos podría sobrevivir huyendo de nosotros mismos. Que, si había otros seres fuera de la Tierra, podríamos estar en un futuro a su altura y llegaríamos a comunicarnos con ellos. Incluso que ellos podrían salvarnos de nosotros mismos y de nuestra destrucción.

¿Qué va a ser de todos los admiradores de las películas de ciencia ficción, si se confirma que no hemos salido del planeta? ¿Qué va a ser de los desesperados ecologistas que sostienen sus ánimos pensando que viajar a otros planetas puede salvarnos de la catástrofe?

¡Cuán grande es la soledad de sentirnos en nuestra jaula azul, aislados de todo lo que pueda existir fuera, si hay algo!

En definitiva. ¿en quién vamos a creer a partir de ahora? Todo lo que leemos, todo lo que nos dicen, puede ser falso. Seríamos víctimas de nuestros líderes políticos, que no haría más que mentirnos para controlarnos o para conseguir sus intereses, sean los que sean.

Los románticos sobrevivieron a la llegada a la Luna. Nada perdieron. Pero, ¿sobrevivirán los soñadores frikis a una realidad que consiste en gritarles a la cara que todos sus sueños galácticos son vanos?

¡Oh Dios mío! Yo sólo sé que me dan unas ganas de llorar tremendas. ¡Qué soledad rodeada de azul en la noche estrellada!

Cuba, para los cubanos. Y ahora, ¿qué? (y III)

2 de agosto de 2009


Viajar te sirve para replantearte todas tus ideas. Hacerlo a Cuba es un revulsivo total.
Ahora se cumplen cincuenta años de la Revolución cubana, que pretendía crear una sociedad igualitaria. Pero no hemos visto un país que tuviera más diferencias y discriminaciones, incluso cuando quiere evitarlas.
Por otro lado, Cuba es un país terriblemente empobrecido que sobrevive apenas gracias al capital que aportan los viajeros. En ocasiones, la vida cubana está condicionada por la importancia que tienen para su economía. Una economía socialista que depende del capitalismo para sobrevivir.
Sí, hay que dejar que sean los cubanos los que decidan sobre lo que quieren y cómo quieren vivir. Pero...¿se les está dejando? ¿Saben sus dirigentes lo que desean, o dan por supuesto que lo que ellos determinan es lo que quieren? ¿Por qué hay tanto control sobre lo que dicen y lo que hacen? ¿No será que son conscientes de que no es lo que los cubanos desean? ¿Por qué tienen tanto miedo de la disidencia? ¿Temen que se contagie?
Se hizo una revolución en Cuba, para luchar contra una dictadura que había convertido el país en el prostíbulo y el casino en el que la mafia estadounidense gobernaba impunemente, llenando de miseria y violencia el país. Se hizo una revolución en Cuba, pero los vericuetos de la historia ha hecho que se haya tenido que poner tantos parches a los ideales primarios, que el sistema se ha llenado de contradicciones que hacen irreconocible la propia revolución. La miseria continúa; sus gobernantes no han sido capaces de superar los problemas y la población es la que la sufre.
Pero, ¿qué es lo que desean los cubanos? Pueden optar por seguir como están; huir como pueden de Cuba, o intentar un cambio desde dentro del sistema o desde fuera.

Viajar a Cuba es duro, si vas de observador. Te replanteas todas tus ideas y te rebelas ante las situaciones que te encuentras. Pero, a menudo observas las mismas contradicciones en la sociedad de la que provienes. Porque no nos podemos engañar. Observar lo que nos rodea es descubrir una sociedad contradictoria y cruel, donde la discriminación, la violencia y la manipulación del individuo es cada vez mayor.

Si quieres no mantenerte al margen,comienza la angustia.
¿Habría que aplicarles a ellos, y a mí, lo que Rubén Darío dijo en tiempos?

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!...



(Jo, qué forma de unir Cuba, mis propios rollos existenciales y a Rubén Darío)

Cuba, para los cubanos. Lo que hacen (II)

30 de julio de 2009

Cuando entras en Cuba, vienes con pocas ideas y tópicas: se trata de un país tropical y comunista. Por lo tanto, tendrá una vegetación exuberante y luchará por la igualdad. Luego viene la realidad.
En en el aeropuerto te tratan como un peligroso apestado, casi un espía, al que hay que fotografiar y controlar, pero, eso sí, con mascarillas, pues les puedes contagiar.
Sales del aeropuerto. Te encuentras un maravilloso paisaje lleno de vegetación, con carreteras estrechas, con escasos coches y cubanos que pasean con tranquilidad. Chocan los enormes cartelones que recuerdan los lemas que Fidel, Raúl o el Che.
Algunos coches son modernos, pero son los menos. La mayor parte son anteriores al nacimiento de quien les escribe, que peina canas aunque disimuladas, y llevan matriculas de muchos colores. Luego nos enteramos que no se trata de una cuestión estética, sino que cada tonalidad indica quién es su ocupante.
Las "chapas", como ellos llaman, si son blancas indican que el propietario es un alto dirigente del país; si son negras, que son del cuerpo diplomático (¿Blanco versus negro? ¿Será una forma de crear cierta distancia ante el no cubano, por supuesto de manera subconsciente?); si es azul, es un coche del estado; si es amarillo, es un coche privado; marrón, para arrendar al turista; verde, para los militares; naranja, para ejecutivos importantes de firmas extranjeras; carmelita (parecido al chocolate), para ejecutivos medios de las mismas,...
Los cubanos con frecuencia tienden a una gordura poco sana, propia de una alimentación poco equilibrada, aunque algunos, sobre todo los ancianos, son delgados y amojamados. Desconcierta.
Los niños, en épocas de clase, llevan uniforme. Se trata de evitar las diferencias... ¿O no? Porque al cuello llevan un pañuelo que indica el nivel educativo en el que se encuentran.
Usan el peso cubano. Pero para el turista se creó el peso convertible (cuc), que equivale al dolar. Desde la subida de Raúl Castro, los cubanos pueden tener ordenadores e ir a comprar en los supermercados a los que antes no tenían acceso más que los extranjeros. El problema es que los precios están al nivel de Europa... y el nivel de vida en Cuba es bajísimo.
Para los cubanos, los supermercados son un paraíso, pues tienen muchos productos a los que no han tenido acceso hasta ahora; para los turistas europeos, una sorpresa. Hay poca variedad y todo es caro: Un litro de leche cuesta unos dos cucs; uno de soja, unos ocho; un solo rollo de papel higiénico, 40 céntimos de cuc. Si caro es para nosotros, para ellos, el acceso es imposible.
Sin embargo, se sienten orgullosos de los supermercados, y los comparan con los lugares a los que acuden a comprar los productos que pueden adquirir con la cartilla de racionamiento, vacíos de compradores y de oferta. Además, los productos que pueden adquirir así son pocos, escasos y carecen de verduras, pescado y carne. ¿Cómo adquirir éstos? A precios muy caros en mercados no controlados por el gobierno. ¿Cómo pagarlos? Quién sabe. Cada cubano se las arregla como puede. La propina está institucionalizada. Por todo hay que pagarla. Luego está el ingenio para conseguir dinero: si eres camarero, no echas todo el ron que debieras en tu mojito. Luego las vendes a escondidas a los turistas por un precio inferior al fijado por el gobierno. En ningún sitio he probado peores mojitos que allí.
¿Y en cuanto a los habanos? Mejor no comprarlos en la calle: los rellenan de tierra.
¿Y la ropa? ¿Y el jabón? Lo piden a los extranjeros. Sólo reciben una pastilla de jabón cada dos meses. ¿Y las medicinas? Las farmacias y ópticas están prácticamente vacías.
¿Y...? Sobreviven como pueden, viven hacinados en casas hermosísimas, todas diferentes, pero en ruinas,que no pueden comprar o vender, sólo permutar.
Están totalmente controlados. Cualquier taxista puede ser detenido en la carretera para ver dónde va, a quién lleva, de dónde viene,... eso sí sin molestar al turista estupefacto y un poco preocupado por lo que pasa.
Hay mucha gente con uniforme. Los son sencillos, pero variados y abundantes, señal del control del estado sobre el individuo. Ni siquiera el control es único.
¿Y el turista? Intocable. Tiene su propia moneda, el cuc; sus propias playas a las que no pueden acceder los cubanos no pudientes;sus propios accesos a determinados servicios.
Nada más extraño que querer tomarse un helado en Coppelia, la heladería más famosa de La Habana, por aparecer en la película "Fresa y chocolate": hay dos colas, una para los cubanos, que pagan en pesos, y otra para los que pagan en cucs. La primera, inmensa; la segunda, inexistente.
De todas maneras, me hubiera gustado ir a la zona de los cubanos. De lejos se apreciaba que estaba muy llena, pero muy alegre y activa. La de los turistas estaba casi vacía,... y muy aburrida.
Ellos saben vivir con dignidad. Hasta cuando te piden un jaboncillo de hotel, lo hacen sin rebajarse. Tienen su orgullo.
El pueblo cubano es extraño, apasionante. Merece algo más de lo que tiene.

Cuba, para los cubanos. Lo que dicen (I)

29 de julio de 2009

Lo bueno de viajar es que te enfrenta a otra realidad. Es como un bofetón a tu vida, a tus creencias. Es un revulsivo tan interesante como leer un buen libro. Es leer un buen libro sin letras.
En el caso de Cuba, en el mismo momento de salir del aeropuerto te encuentras con un pequeño shock. Algo no cuadra. Has recibido antes de salir multitud de informaciones contradictorias sobre el país, según las diversas ideologías de los que te las dan. Tú no te atreves a tomar partido ni ante ti misma por miedo a los prejuicios. No quieres pasar por retrógrada, si tienes una opinión negativa sobre la isla, ni dedicarte a hablar de las bondades del país, por no caer en un progresismo "cerrado".
En el momento en que sales en un autobús por la puerta del aeropuerto, tienes que tomar partido... ¿o no? Como dicen los cubanos, "no es fácil"
Lo cierto es que empieza el desconcierto. Parece una rima de una canción cubana, ¿no? Pues seguimos: comienzas a hablar con los isleños y el desconcierto aumenta. Parece como si no hablaran el mismo castellano, como si ellos le dieran otro significado a las palabras. En el fondo parece como si lo que hicieran fuera citar los lemas de sus políticos.
Para reflejar mejor lo que quiero decir, empezaremos simplemente citándolos, intentando reflejar las circunstancias.
Llega una guía y va nombrando a los turistas. No entiende el fax porque está falto de tinta: "Estamos ahorrando demasiado". No importa, con voluntad, todo se arregla.
La agente nos lleva a comer. Ahora que conoces cómo viven, sabes que el restaurante donde vas se llevaría la mitad del sueldo mensual de un médico (unos cuarenta dólares). Para un español, es un restaurante de precio medio. Ella, con dignidad y sin vergüenza, saca de su bolso una bolsa de plástico y, cogiendo parte de su comida la mete en ella diciendo "Para mi hija, le encantan los langostinos". Al rato, viendo que algún comensal no puede acabar su plato de carne, hace lo mismo con otra bolsa, que es para la comida de su perro.¿Seguro? Nos enseña sus fotos.
Por cierto, apenas vemos perros o gatos.
Sobre los conductores de los autobuses, que van muy lentos, lo hacen por tres cosas, que citan de carrerilla: "por gastar menos combustible, evitar accidentes y porque si te quitan puntos del carné te echan y no pueden dar de comer a la familia".
Cuando te despides de ella, no sabes si ella también aceptará propina, la obligación de todo turista ante cualquier relación con un cubano. Respuesta: "Vivimos de las propinas. Por favor, hablen bien de mí ante mi jefe. Me dan puntos. Si hay alguna queja, me echan". Me da un poco de miedo escribir esto. La paranoia se contagia.¿Leerá esto alguien del régimen y le causaré algún problema? Si alguno de sus superiores leyera este texto, le aseguro que fue una excelente guía, servicial y paciente,... y muy discreta. Además es muy afortunada ya que "tengo un piso que heredé de mi padre y un coche de los años cincuenta que funciona" No existía ni la mínima ironía en ella.
Acerca de la situación de Cuba, "aquí hay pobreza, no miseria". Lo cierto es que nos salimos del circuito turístico y nos encontramos situaciones que recordarían las existentes en cualquier barrio marginal de España... con la diferencia de que te encuentras a un tiro de piedra del centro histórico de La Habana, y no te cruzas con los drogatas y chorizos de turno, sino con personas normales, que intentan llevar sus vidas normales como pueden.
Quizá el problema está en que lo que es para ellos y para nosotros la miseria.
Miseria es lo que ganan. Incluso los médicos tienen que recibir ayuda para llegar a fin de mes. Tienen su sueldo, pero, según nos cuentan, en la mesa de su consulta tienen un platito para completarlo con la correspondiente propina. "Es para estimularlos".
Te das un paseo hasta el malecón. Te encuentras un edificio rodeado de soldados con metralletas. Por precaución, cambiamos de acera y lo rodeamos. Por uno de los laterales, muchas banderas azules con una estrella y un escenario con un espacio para bailes o discursos con carteles y lemas, que recuerdan los 50 años de la revolución.
Es el centro de intereses norteamericano y los soldados están "para protegerlos". ¿De quién? Más bien quieren aislarlos o asfixiarlos con imágenes de la revolución.
¿Para qué las banderas?, preguntamos a un señor que está en un garito. Ni idea. A otro señor cercano. "Cada bandera representa a un cubano muerto por el terrorismo de los Estados Unidos". Ah. No sabía que existía ese tipo de terrorismo, aunque, bien pensado... pues sí. Hay muchas formas de terrorismo y todo depende de cómo definas lo que es.
Paseas por una playa al amanecer. "¿Quieren puros cubanos?" No, no queremos. Ya los compramos. Además, nos dijeron que no compráramos fuera de los estancos. Suelen rellenarlos de arena. A continuación, Manuel, que es como se llama, nos pide ropa, jabones, champú. Incluso maquillaje para su mujer, que es blanquita como yo, según dice.
Quedamos el día en que nos vamos para darle lo que podamos. Cuando volvemos, no lo encontramos en el lugar previsto. Pensamos que nos ha dado plantón, cuando vemos que está entre las palmeras. Nos hace gestos para que nos acerquemos. Al parecer, le han dicho que no puede entrar en la playa. Hay cámaras que, simulando farolas, controlan quién camina por allí. La pena por entrar en zona turística supone cárcel. Incluso matar una vaca para comer está más penado que asesinar a un hombre, nos dice.
"Ustedes los turistas vienen engañados. No saben nada de la realidad".
No. Creo que algo hemos captado. Sólo hay que mirar y escuchar lo que dice la gente que te rodea. Por muy poco perspicaz que seas, descubres una Cuba que no es la oficial.