Mostrando entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas

¿CONGELACIÓN SALARIAL PARA LOS FUNCIONARIOS? ¿NO, GRACIAS?

27 de febrero de 2010


La frustración de todos ante la crisis y la rabia por los puestos de trabajo perdidos, ha terminado con un grito casi unánime de los que no son funcionarios: ¡Que se les baje el sueldo! Me recuerda a la reina de corazones en Alicia en el país de las maravillas: "¡Que les corten la cabeza!". Como si nosotros fuéramos culpables de algo.

Que si sí, que si no, ... que si los sindicatos dicen que no, que si los políticos primero que sí, que si luego que no... para volver a empezar.

Nuestros políticos juegan al juego de la ignorancia. Tanta sociedad de la información, tanto Internet, pero no nos conocemos entre nosotros. Seguimos viviendo en cajas cerradas, sin saber nada de los problemas del vecino de al lado... a no ser que se pongan a gritar a la parienta.

La prueba está en cuántas veces leemos en los periódicos opiniones que nos sorprenden porque demuestran que los periodistas escriben sin saber nada del tema del que hablan, sin preocuparse por investigar a fondo. Se les da el carné de periodistas y esto supone una suerte de patente de corso para decir lo primero que se les ocurre, sin tener ni puñetera idea de lo que hablan... si lo que hacen no es sino simplemente seguir la línea de lo que los poderosos les dictan.

Yo, al menos, no tengo el carné de periodista ni trabajo en un periódico. Tampoco pretendo informar, sólo dar mi opinión como lo que es: una opinión en MI blog.

Y toda esta introducción,... ¿para qué? Para decirles algo tan básico como que la polémica sobre la congelación salarial de los funcionarios y que si sí o que si no, es una tontería: nos han subido tan poco el sueldo este año (creo que un o´3 %) y se nos ha elevado tanto las retenciones de Hacienda, que todos ganamos menos que el año pasado.

¿Que muchos están peores que nosotros? Sí, cierto. Pero algunos de ellos eran de los que se reían de nuestros bajos sueldos cuando las vacas gordas, mientras ganaban mucho más que nosotros.

Ahora, como siempre, y dejémonos de tonterías, nos volverán a congelar los sueldos de una manera u otra. Pero, además, trabajaremos más que nunca porque no van a contratar personal para sustituir a los enfermos o a los jubilados. Nuestros sueldos, cada vez más helados, mientras que cada uno deberá mantener no sólo a su familia,... sino a un parado o un pensionista ajeno. Tanto es lo que se nos lleva Hacienda.

Por otro lado, las grandes empresas, siguen prejubilando a sus empleados y los que no tienen nóminas, siguen declarando mucho menos de lo que ganan. Todos pagamos las consecuencias.

Señores políticos, señores sindicalistas,... ¿qué sentido tiene todo esto? ¿Qué clase de dirigentes tenemos: ineptos, deshonestos... o ambas cosas?

Por favor, estamos hartos de demagogia. Intenten resolver los problemas de país... o permitan que lo hagan otros si no son capaces de ello.

LA INSOPORTABLE INUTILIDAD DE LA ÉTICA

22 de mayo de 2009

Ayer estuve en una reunión sobre economía sólo para mujeres. ¿Por qué sólo para mujeres?, me preguntaba. ¿Somos más fáciles de dirigir (o más difíciles) o se quiere aprovechar nuestra influencia en nuestras parejas? Ya se sabe, más vale dos tetas... Me picó la curiosidad y fui. Además sabía que habría una copita con tapitas sofisticadas al final. Ya se sabe: delicias de cerdo ibérica con salsa de frutos del bosque, o sea, un pedazo de cerdo en un palo con una salsa dulzona carmesí.
Me encontré un montón de señoras de edades diversas, con trajes de tienda cara, muy remaquilladas y repeinadas. Yo había abandonado mi "torpe aliño indumentario" (a quién me sonará esto) e iba ligeramente disfrazada de mujer convencional, vamos que iba arregladilla.
Un señor habló de que la economía se recuperaba ya fuera de España y de que su entidad recomendaba que pusiéramos nuestros ahorros en productos financieros relacionados con empresas del suroeste asiático.
"Pero... -salté- Si todos hacemos eso, el dinero se irá de España y no nos recuperaremos nunca".
Las reacciones fueron sorprendentes:
"Yo con el dinero que saco con mis inversiones, lo que hago es pagarme una criada, y así creo puestos de trabajo aquí", contestaba otra, llena de medio kilo de alhajas en cada brazo.
"Yo, además, pago a una ONG que se dedica a los cuidados de los niños pobres"- decía una señora que parecía que en su vida había quitado los mocos a ningún churumbel. Lo mismo dijo el conferenciante.
"Estamos hablando de nuestros ahorros, con ellos podemos hacer lo que nos dé la gana" -terminaba otra, mirándome de manera que, si tuviera un rayo láser en los ojos, me habría achicharrado.

Era evidente que el foro no era el adecuado para mis palabras, pero sorprendentemente, algunas mujeres me daban la razón.
El conferenciante (¿por qué un hombre en una reunión de mujeres?) sonreía discretamente. Estaría pensando "esta señora se ha cargado mi presentación", pero, de todas maneras, dijo algo así como que era muy interesante la idea ética que tenía yo con respecto a las inversiones, y que había bancos encargados de invertir con criterios éticos y de sostenibilidad, lo cual yo ya sabía de más.
Total, que actuar desde unos valores y una ética está muy bien, pero no si se trata de mis ahorros. Y lo decían personas que se quejaban momentos antes de la falta de valores de nuestra sociedad.
No quiero ser demagoga. Esto no es exclusivo de la clase acomodada, ni de las mujeres, ni de las personas de edad mediana o ancianas.
Trabajo en un barrio obrero y conozco la forma de pensar de sus habitantes. Esa falta de ética, una visión generosa y responsable de los actos que realizamos es normal. Son frecuentes los casos de robos; de maltrato físico o psicológico a las compañeras, novias o esposas (o compañeros, novios, o esposos, aunque es menos probable), incluso de asesinatos. El machismo está en lo más profundo de nuestra entidad, en unos, por simple conveniencia; en otros, por incapacidad o pereza para luchar contra lo que la educación y la sociedad nos ha enseñado con sus actos, no con sus palabras.
La inconsciencia de los resultados de nuestros actos es lo habitual. Lo normal, no preocuparme de nada más que lo que me vaya a beneficiar.
¿Y yo? No voy a suscribir ningún fondo de inversiones en el suroeste asiático, porque ya lo hice con mis pocos ahorros hace tiempo...
Al final de la charla dije: "No seamos cerrados. Invertimos en países que muchas veces tienen economías peores que la nuestra. ¿Por qué vamos a centrarnos sólo en los problemas de nuestra parcela del globo terráqueo? Hay que globalizar y sentirnos ciudadanos del mundo". Con estas palabras, limpiaba mi conciencia y mi consciencia.
Sospecho que no me van a volver a invitar a ningún evento bancario más, porque no se me acercó durante la copichuela ninguna de las organizadoras. El conferenciante ni apareció por allí. ¿Será porque las mujeres somos temibles?
No soy ni mejor, mi peor que los demás.
Viva el cinismo.