DOLOR

2 de marzo de 2010

Hoy me he sentido ridícula.
Queriendo que mis alumnos comprendieran la belleza de un poema o, simplemente, que lo entendieran, me dediqué a expresar con el cuerpo, el alma y la palabra lo que quería decir.
Se rieron.
Me sentí ridícula, pequeñita.
Yo quería que descubrieran lo que tanto tiempo me ha costado entender porque nadie me lo enseñó. Yo que puse mi alma... me sentí rota por dentro. Pensé que no valía la pena nada de lo que hacía.
No pude echarme a llorar porque tenía que entrar en otra clase. Me esperaban otros niños a los que enseñar, consciente de que podría volver a sentirme igual.
¡Ojalá trabajara en una biblioteca y sólo tuviera que dar libros, ordenarlos y, como mucho, recomendar lo que le podría interesar a cada niño.
¿Seré capaz de aguantar esto mucho tiempo?
Machacamos al diferente, al débil, a cualquiera que pensamos que está alejado de nuestra forma de pensar o de ser.
¿Quién dice que somos humanos?
Y todo esto me lo ha recordado una canción de Malú:

¿CONGELACIÓN SALARIAL PARA LOS FUNCIONARIOS? ¿NO, GRACIAS?

27 de febrero de 2010


La frustración de todos ante la crisis y la rabia por los puestos de trabajo perdidos, ha terminado con un grito casi unánime de los que no son funcionarios: ¡Que se les baje el sueldo! Me recuerda a la reina de corazones en Alicia en el país de las maravillas: "¡Que les corten la cabeza!". Como si nosotros fuéramos culpables de algo.

Que si sí, que si no, ... que si los sindicatos dicen que no, que si los políticos primero que sí, que si luego que no... para volver a empezar.

Nuestros políticos juegan al juego de la ignorancia. Tanta sociedad de la información, tanto Internet, pero no nos conocemos entre nosotros. Seguimos viviendo en cajas cerradas, sin saber nada de los problemas del vecino de al lado... a no ser que se pongan a gritar a la parienta.

La prueba está en cuántas veces leemos en los periódicos opiniones que nos sorprenden porque demuestran que los periodistas escriben sin saber nada del tema del que hablan, sin preocuparse por investigar a fondo. Se les da el carné de periodistas y esto supone una suerte de patente de corso para decir lo primero que se les ocurre, sin tener ni puñetera idea de lo que hablan... si lo que hacen no es sino simplemente seguir la línea de lo que los poderosos les dictan.

Yo, al menos, no tengo el carné de periodista ni trabajo en un periódico. Tampoco pretendo informar, sólo dar mi opinión como lo que es: una opinión en MI blog.

Y toda esta introducción,... ¿para qué? Para decirles algo tan básico como que la polémica sobre la congelación salarial de los funcionarios y que si sí o que si no, es una tontería: nos han subido tan poco el sueldo este año (creo que un o´3 %) y se nos ha elevado tanto las retenciones de Hacienda, que todos ganamos menos que el año pasado.

¿Que muchos están peores que nosotros? Sí, cierto. Pero algunos de ellos eran de los que se reían de nuestros bajos sueldos cuando las vacas gordas, mientras ganaban mucho más que nosotros.

Ahora, como siempre, y dejémonos de tonterías, nos volverán a congelar los sueldos de una manera u otra. Pero, además, trabajaremos más que nunca porque no van a contratar personal para sustituir a los enfermos o a los jubilados. Nuestros sueldos, cada vez más helados, mientras que cada uno deberá mantener no sólo a su familia,... sino a un parado o un pensionista ajeno. Tanto es lo que se nos lleva Hacienda.

Por otro lado, las grandes empresas, siguen prejubilando a sus empleados y los que no tienen nóminas, siguen declarando mucho menos de lo que ganan. Todos pagamos las consecuencias.

Señores políticos, señores sindicalistas,... ¿qué sentido tiene todo esto? ¿Qué clase de dirigentes tenemos: ineptos, deshonestos... o ambas cosas?

Por favor, estamos hartos de demagogia. Intenten resolver los problemas de país... o permitan que lo hagan otros si no son capaces de ello.

PERDÓN, PERDÓN, EUROPA. REPETIMOS

4 de noviembre de 2009
Lo juro. Lo intentaré. No volveré a permitirlo. No volveré a publicar una entrada sin releerla. Aunque llegue tarde a la cena y mi marido me esté gritando "Niñaaaaa, que se enfría la sopa". Pues que se enfríe.
No volveré a darle al puñetero botón de publicar, deprisa y corriendo, sin pensar en lo que estoy escribiendo. Luego vienen las consecuencias: ¡Una falta de otrografía! ¡Qué vergüenza! ¡Qué horror!
Yo creí que eso ya lo tenía superado. Pues se ve que no. Que la hora de la cena no es la más adecuada para darle al puñetero botoncito. Los agobios matan... y crean horrores y errores de no pararse a pensar.
Prometo no flagelarme, no permitir que la depresión me lleve al suicidio. No volver a pensar que no necesito ir a la zapatería, porque necesito botas nuevas, sino a la herrería a que me pongan herraduras nuevas.
Prometo no dejarme llevar por las prisas, ni permitir que se me crucen y se me mezclen las ideas.
No quiero errar más. De ser así, debería admitir que alguien desee herrarme.

Día de difuntos

31 de octubre de 2009

Llega el día de la reflexión.

Todos hemos perdido a alguien. Cada uno lo asume como puede.

Es una extraña sensación. Es saber que nunca más volveremos a ver al ser querido. Nunca volveremos a hablar con él; nunca nos contará ninguna de sus experiencias. Todo lo sentido y vivido por él, desaparecerá.

Qué desperdicio. Es terrible.

Y así, generación tras generación; vida tras vida.

Nos quedan, por ahora, los recuerdos: sonrisas; despedidas silenciosas como oraciones; la duda de si pudo haber sido de otra manera; de si podíamos habernos entendido mejor.

Las nanas apenas escuchadas en el lecho del dolor. La música, así, se convierte en otro recuerdo que no adormece, sino que despierta los recuerdos.

Los escondidos reproches por no haber sido escuchados y comprendidos.

¿Es de extrañar que todas las civilizaciones busquen una forma de recuperar lo que si no sería irrecuperable? Ahí está el cielo y el infierno; la reencarnación, la recuperación de la energía,...

Yo, por mi parte, espero viajar por el espacio, libre y flotando. Consciente de lo que me rodea. Aprendiendo, siempre aprendiendo. Conocer mundos desconocidos, observarlos.

Espero que algo de mí quede... y que no sólo sea el recuerdo en mis hijas y sus descendientes.
Esa esperanza es lo único que nos queda.

DEL SENTIMIENTO TRÁGICO... DE LA ENSEÑANZA

5 de septiembre de 2009

Pimpinela, la Barbie Robocob, la Camello, la Loca,... incluso la Mandona, en la época que usaba un micrófono como el de Madonna. Esos han sido algunos de los motes que mis alumnos me han puesto y de los que me he enterado. Vaya usted a saber los que no sé.

Comienza el curso y comienza el momento de dirigirme a las puertas de las clases, de respirar con fuerza y de concienciarme de que lo que voy a encontrar es cerca de una treintena de niños que me observarán, buscarán mis debilidades y aprovecharán, unos más y otros menos, lo que con tanto interés e intensidad intento enseñarles... y que no les importa en absoluto.

Terminará la clase. Saldré con un suspiro mientras me ignoran. Estaré agotada. Me dirigiré a otra puerta, intentando recordar qué es lo que tengo que explicar esta vez, respiraré fuerte y entraré a hablar, a reñir, a intentar pedir un mínimo de disciplina para que se me oiga, a intentar conseguir el interés de los alumnos por algo que rechazan, a...

En ocasiones se crea una complicidad preciosa; en otras, es un infierno. Los niños vierten sus frustraciones o su mala idea pura y dura en el profesor, sabiendo lo que nos jugamos si no tenemos paciencia con ellos y les gritamos nuestra propia frustración. En esos casos es una guerra injusta y cruel que siempre tenemos perdida.

Así que, ponemos cara de poker; intentamos que no adviertan nuestra desesperación; procuramos controlarnos para salir del aula todo lo airosa y dignamente posible.

Parecemos esos payasos repintados a los que se les escapa una lágrima. Detrás, nuestro auténtico yo destrozado.

Me decís que tenemos dos (no tres, por Dios) meses de vacaciones. ¿Serían ustedes, padres, capaces de pasar hora tras horas, no con su hijo adolescente, sino con veinticinco o treinta iguales en una habitación, intentando que le escuchen? Yo lo hago a diario. Yo, y muchos miles en el mundo. Y en ocasiones vale la pena, porque es algo precioso, porque ves que sirve para algo cuando te encuentras a un antiguo alumno que te reconoce, y te saluda y te dice que se ha casado, que tiene un hijo y que trabaja de... jardinero o veterinario o bailarina,... o que por fin estudia lo que quería. Han encontrado su lugar en el mundo, y sentimos que hemos puesto un pequeño granito de arena para que lo consiguieran.

Pero cuando te encuentras en un curso en el que el principal entretenimiento es humillarte, y tu única defensa es aguantar mecha con dignidad... es demoledor. Somos muchos los que hemos salido de una clase aparentemente serenos y nos hemos derrumbado en un rincón del instituto, cuando nadie nos ha estado viendo.

Para los que tienen un jefe, imagínense tener veinticinco cada hora...

Leo el blog del profesor Cuyami . Gracias, porque pones en tu boca todo el dolor, toda la rebeldía y toda la ansiedad por la incomprensión que tiene esta profesión. Gracias, también, a los comentarios que acompañan tu texto, porque no son más que el reflejo de lo que piensa la sociedad.

Es una profesión dura. ¿Que son muchos los dos meses de vacaciones? No lo creo. Como los reduzcan, los que saldrán ganando serán los sillones de los psicólogos, que siempre estarán ocupados.

CRISIS, ¿QUÉ CRISIS?

27 de agosto de 2009

Esta foto está tomada en el mismo centro de Triana.

Siempre me ha llamado la atención la forma de sacarle punta a las dificultades que tienen en Sevilla, aunque parece que es algo que se está perdiendo.

¿Pretenden escapar de la crisis intentando no nombrarla, como pretenden huir de la mala suerte que provocan las culebras, evitando nombrarlas?

LONDRES, MY LOVE

26 de agosto de 2009

De vuelta de las vacaciones, repasas las impresiones recibidas. Llegan más preguntas: ¿Qué sentido tiene viajar? ¿Qué pretendemos encontrar? ¿Qué encontramos? ¿Por qué lo hacemos? ¿Acaso huimos de algo? ¿O de alguien? ¿De nosotros mismos?

La última salida ha sido a Londres.

Parece que se viaja al futuro, a cómo va a ser nuestra sociedad dentro de diez o quince años... salvando muchas distancias .

Paseando por Londres, encontramos miles de personas que deambulan con prisa por todos lados. Es igual que en España, pero muy diferente. Me explicaré:

En los barrios, encuentras gente de todo tipo de nacionalidades y niveles económicos; en el centro, hay todavía más variedad. Siéntate en un banco del metro y déjate llevar por lo que ves:

Un rubito con una cartera que va a su trabajo.
Una musulmana vestida de negro hasta los pies y totalmente tapada, a la que sólo se le verían los ojos, si no fuera porque lleva gafas. Va acompañada de otra sin lentes, por lo que se puede observar unos hermosos ojos oscuros.
Una señora mayor con vestido floreado, que lleva una bolsa de compra.
Un hombre (de color) negro, que camina con prisa.
Jóvenes con rasgos exóticos que charlan animadamente. Una de ellas va vestida de manera muy moderna, pero lleva un pañuelo de colores en la cabeza. Va charlando con otra muy tapada, vestida de negro hasta los pies, con pañuelo negro y ojos muy pintados, y con otras dos con las cabezas descubiertas.
Dos judíos con sombreros y trajes negros, y camisa blanca. Llevan un tirabuzón a cada lado de la cabeza. Les acompaña una mujer con blusa blanca y falda negra hasta los pies. Son judíos ortodoxos.
Un matrimonio rubio y de pelo claro de edad mediana. Llevan de la mano una niña también rubita.
Una pareja de turistas españoles.
Un sij con su turbante.
Un turista japonés con su mochila.
Dos sudamericanos que ríen mientras charlan.
Más musulmanas. Sólo las delata los pañuelos colocados con mucho estilo.
Más turistas españoles. ¡Somos una peste!, ¡ estamos por todos lados!
Dos hombres con rasgos indios, que parece que estan trabajando en el metro.

Hay muchos de origen extranjero, pero con una diferencia con respecto a los inmigrantes en España: en el Reino Unido están perfectamente integrados, no tienen sólo los trabajos que no quieren los nacionales. Salvando sus peculiaridades religiosas o de costumbres, viven y se mueven por todos lados, sin diferenciarse de los ingleses más que por sus trajes o por sus rasgos.

Aunque sí, hay diferencias notables. Si vas a Harrods, te encuentras gentes de todos los lugares, sobre todos turistas. Harrods se ha convertido en otro lugar de obligada visita, si vas a Londres.

Pero en este almacén lleno de mirones, poca gente compra y los que lo hacen son o ingleses que, por su forma de vestir, son de clase acomodada, o mujeres árabes. Hay una gran cantidad de muchachas con diversos tipos de vestimentas islámicas comprando zapatos y ropa. Especialmente lencería. Fuera, esperan Rolls o Mercedes con chóferes de piel aceitunada. En ocasiones están aparcados sobre la acera y en dirección contraria, impidiendo el paso de los autobuses. Evidentemente, son personas de muy alto nivel económico.

Pero no es sólo en el metro o en Harrods donde encuentras tantas chicas musulmanas. Por donde vayas, charlando animadamente, ruidosamene, te las encuentras tapadas con sus trajes típicos, acompañadas, vigiladas o protegidas sólo a veces por sus maridos, hermanos o padres. O novios, que las agarran discretamente de la mano. Poco a poco, las costumbres occidentales llegan hasta ellos.

Es evidente que aquí viven o están de turismo gran cantidad de familias más que acomodadas de origen árabe. Aquí se relacionan entre sí, hacen turismo, compran. A veces, sólo son ellas las que lo hacen. Los demás, observamos. La crisis no da para más.

¿Acaso tienen ellas el dinero que ha desaparecido con la crisis? ¿Es en los países árabes donde está la respuesta?

A veces, viajando, observando, encuentras respuesta no sólo a cómo va a ser el futuro, sino a cómo es el presente.